El gobierno de Mauricio Macri terminó con la inflación más alta desde 1991

Estimaciones privadas anticipan que la inflación de diciembre superó el 4 por ciento y elevó el resultado final del año a 55 puntos. Para enero proyectan un alza de 3,5 por ciento.

El 2019 cerrará con la inflación más alta desde 1991. El índice de precios al consumidor alcanzó el 4 por ciento en diciembre y acumuló casi 55 por ciento en el año, según informes realizados por distintas consultoras. Los datos oficiales del Indec serán difundidos el 15 de enero. De cara al 2020, estudios privados prevén una cierta desaceleración, aunque la inflación continuará siendo alta y para enero proyectan que el índice se ubicará en torno al 3,5 por ciento. Economistas consultados por este diario explican por qué se da esta situación, en un contexto de estabilidad cambiaria, congelamiento de las tarifas de transporte y de servicios públicos, suspensión de la suba de los combustibles y consumo deprimido.

“Lo que estamos presenciando es una inercia inflacionaria en un escalón por encima del que estaba en años anteriores. Si vamos a 2017, año previo al inicio de los descalabros macro, la inflación mensual se ubicaba entre 1,5 y 2,5 por ciento, mientras que ahora los registros mensuales son del 4 por ciento, aun sin que medien movimientos en dos precios relativos claves como el dólar y las tarifas”, indicó Lucía Pezzarini, economista de Elypsis. Según la consultora, los precios minoristas subieron 4,2 por ciento en diciembre impulsados por reacomodamientos en alimentos, salud, transporte y comunicaciones, y 2019 cerró con una inflación del 54,6 por ciento.

Puntualmente para enero, Pezzarini considera que el año arranca con un arrastre estadístico del 1,3 por ciento y espera que el indicador se ubique en 3,8 por ciento. La proyección para 2020 es de 43,8 por ciento. Para frenar la inercia, apunta a la importancia de un acuerdo social: “Sin la entrada en vigencia del pacto social, cuyo objetivo será coordinar las expectativas e ir pautando subas nominales cada vez más bajas, difícilmente la inflación baje sustancialmente”.

En el mismo sentido opinó Matías Rajnerman, economista jefe de la consultora Ecolatina. “La principal razón es la inercia, venís de un contexto donde todos los precios suben, hay muchos que suben porque otros subieron antes. Hay un intento de anticiparse al acuerdo de precios y salarios y a Precios Cuidados, sobre todo en alimentos, y eso lleva a remarcar para llegar con el mayor aire posible a la negociación”, dijo. Según Ecolatina, la inflación de diciembre fue del 3,9 por ciento y la de enero tendrá como base 3,7 por ciento. Considera que 2019 terminó con un indicador del 54 por ciento y 2020 alcanzará el 40,3 por ciento.

El presidente Alberto Fernández aseguró que en Argentina la inflación actual es “autoconstruida”, porque dijo que se construye por expectativas, en un contexto donde el dólar oficial lleva cuatro meses estable y el consumo se mantiene deprimido. Y apuntó a los empresarios: “El Gobierno anterior decía que si ganábamos nosotros era el caos, entonces muchos por las dudas empezaron a aumentar los precios. Y la verdad son aumentos que tienen poca razón de ser”, afirmó en una entrevista en Radio 10.

Pero más allá de la inercia y las expectativas, en enero también está el impacto del final de la quita del IVA en la canasta básica y el incremento de precios de entre 5 y 10 por ciento que acordó el Gobierno con supermercados y alimenticias. “Por la vuelta del IVA al 21 por ciento, vas a tener un impacto considerable en el rubro de alimentos y bebidas, que tiene una incidencia de alrededor del 30 por ciento en el IPC”, explicó a este diario Juan Ignacio Paolicchi, de la consultora Eco Go. Consideró que en diciembre la inflación fue de 4,1 por ciento y enero podría cerrar en torno al 3 por ciento. Además, estima que el acumulado en 2019 fue 54,5 por ciento y para 2020 proyecta 35 por ciento.

Otra de las razones que impulsa el indicador de enero es la estacionalidad del verano. “En enero la inflación siempre es alta, incluso aunque hubiera una desaceleración, porque está todo lo relacionado con el turismo, hay un pico en los precios de alquileres y paquetes”, aseguró Camilo Tiscornia de C&T. “El dólar oficial después del salto de agosto estuvo bastante quieto y sin embargo tuviste una inflación monumental mes tras mes, hay una inercia que no baja de un día a otro”, agregó. Estimó que diciembre cerró en 3,9 por ciento y que 2019 terminó con 54 por ciento. Para enero prevé subas de hasta 4 por ciento y el año terminaría en torno al 40 por ciento, aunque podría ser menor. “Si hay acuerdos del Gobierno podría ser un número más bajo”, dijo Tiscornia, pero anticipó: “Esos acuerdos duran un tiempo y terminan, así que en algún momento vas a tener ajustes”.

Más allá de la inercia, Eva Sacco, del Centro de Economía Política (CEPA), considera que la inflación debería iniciar un proceso de desaceleración a partir de enero. “La estabilidad del tipo de cambio que viene operando desde que se instalaron los controles, como la suspensión del aumento de los combustibles, contribuye a la estabilidad, ya que son dos elementos que impactan sobre la formación de casi todos los precios de la economía”, aseguró. “También se suma que en el rubro salud no hay autorizados aumentos en las prepagas para enero y el acuerdo con los laboratorios para retrotraer el precio de los medicamentos”, agregó Sacco. Sin embargo, anticipó que podría observarse un aumento en los precios de consumo masivo de las clases populares. “Si el paquete de medidas resulta efectivamente expansivo, podría reanimarse la puja distributiva”, detalló.

 

(Fuente: Página 12)

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