Melisa Noguera: “Solís no se arrepiente y si se escapa, termina lo que empezó”

Melisa Noguera es hermana de una de las víctimas del quíntuple femicidio ocurrido en barrio Santa Lucía en 2017. “Las marchas me fortalecen para que ellas no sean olvidadas”, dice.

El 29 de diciembre de 2017 el efectivo penitenciario Facundo Javier Solís cometió un quíntuple femicidio en el barrio Santa Lucía, en el oeste santafesino. El luctuoso escenario fueron tres viviendas de la cuadra de Moseñor Zazpe al 4100.

Allí, el femicida Solís mató a su ex pareja Mariela Noguera, Sonia Isabel Noguera (hermana), Carmen Loseco (madre), Aylén Tamara Soto (hija de Mariela, de 19 años) y el novio de esta última, Yoel Airaldi, de 20 años.

El tribunal pluripersonal integrado por los jueces Rodolfo Mingarini -presidente-, José García Troiano y Nicolás Falkenberg presidió la audiencia de juicio abreviado en la cual Solís firmó su condena a prisión perpetua.

Actualmente, purga su condena en el penal de Piñero, en el sur de la provincia. Ese lugar, donde hoy Solís pasa sus días de condena, también fue su lugar de trabajo.

Hoy, 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Melisa Noguera, hermana de la ex pareja de Solís charló en profundidad sobre el quíntuple femicidio en el living del programa televisivo Apto para Todo Público.

“Las marchas me están fortaleciendo, después de que se cumplió el primer año, fue cuando comencé a participar, lo siento como una lucha personal y para todas las mujeres que están siendo víctimas”, dijo.

“Le prometí a ella (su hermana) que iba a cuidar de sus hijos y que nunca iban a ser olvidadas y estas marchas me ayudan a eso, a que no se los olvide a los cinco”, repitió Melisa.

Consultada sobre los antecedentes de la situación y si consideraba que pudo haber elementos para evitar el quíntuple femicidio, aseguró que “después de lo que pasó encontramos un papel que decía que él no estaba apto para portar un arma, pero la tenía, cuando mi hermana lo denunció por primera vez en la comisaría 2a, lo encontramos charlando muy entretenido con los policías, se reían. La denuncia había sido por golpes”.

Melisa apuntó a la familia del femicida también sostuvo que “el padre también tuvo que ver porque fue a pedirle a mi hermana que retire la denuncia”.

También narró que “encontramos una carta en la casa de ella, escrita en noviembre, para Ailén decía que si algo le llegaba a pasar que cuidara mucho de Lucas y de Emilia”.

El quíntuple femicidio ocurrió un año después que el caso Feruglio. En esa oportunidad, en las primeras horas de la mañana del 24 de diciembre de 2016, Marco Feruglio asesinó a cuatro miembros de la familia de Romina Dusso. Mató al padre, la madre, la hermana y la pareja de la mamá de su ex novia. Los crímenes fueron perpetrados en Santa Fe y Sauce Viejo.

Pero volviendo al quíntuple femicidio cuyo autor es Solís, Melisa recordó que su hermana “hizo la denuncia el 3 de diciembre y el quíntuple femicidio fue el 30, la justicia no actuó, Solís siguió trabajando”.

Es de extrema gravedad la denuncia que Melisa realizó acerca de una información de carácter anónimo que llegó a su familia: “Hay que cambiar la justicia, a esta persona le dieron 35 años de condena por cinco muertes, él está en una celda aislado, está respirando y dice que no se arrepiente, que si tiene la posibilidad e escaparse, lo hace y sigue con lo que no terminó, lo sabemos por un anónimo que recibimos”.

Sobre este particular, dijo que “hicimos la denuncia, van a pedir que lo trasladen más lejos que es lo que queremos, me dijeron que hay que ver si el juez lo acepta porque él tiene familia que lo visita, yo le dije que también tenía familia, pero en un ratito me quitó a cinco familiares”.

Melisa también fue tajante al momento de aconsejar a las mujeres que sufren violencia de género: “Un hombre así no cambia. Que se alejen, que denuncien, que no tengan miedo”.

Actualmente, Melisa trabaja en el Estado, pero tiene un contrato que se vence en mayo y no goza de estabilidad laboral, después del quíntuple femicidio tuvo atención psicológica, al igual que sus sobrinos. “Hay que aprender a vivir con el dolor”, resumió.

“Me preguntaban por la mamá, tuve un día con una mentira de decirle que estaba en el hospital con Ailén porque tenía dolor de panza, pero al otro día tuve que contarles la verdad”, narró.

Por último, acusó a dos efectivos policiales que habían llegado a la escena del femicidio de robar tres teléfonos celulares y de viralizar fotos de los cuerpos.

 

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