Fiestas clandestinas: la trama secreta de las convocatorias a través de las redes sociales

El municipio rosarino tiene agentes dedicados específicamente a rastrear convocatorias virtuales. En el último procedimiento encontraron a 80 personas que habían pagado mil pesos la entrada.

Los flyers circulan por redes sociales, allí se anticipa el día y la hora de la convocatoria pero nada más. El lugar, elemento clave, se mantiene en secreto hasta las horas previas a la cita, cuando se envía la dirección por algún servicio de mensajería. Esa es la dinámica de las fiestas clandestinas, que son investigadas por el municipio en un intento por detectarlas y desarticularlas. No se trata de “reuniones de amigos”: en estas fiestas se paga entrada, se contrata DJ y la asistencia es masiva. Se apunta a los organizadores de estas actividades comerciales.

La secretaria de Control y Convivencia del municipio, Carolina Labayru, contó que dentro de su equipo tiene personal que se dedica exclusivamente a rastrear las convocatorias a fiestas clandestinas. En este tema, la Municipalidad de Rosario trabaja en conjunto con el Ministerio Público de la Acusación y el Ministerio de Seguridad provincial.

Este fin de semana, de hecho, se desarmó una “Pool Party” en Tonda al 9100, en barrio San Eduardo. Se cobraba una entrada de mil pesos a esa fiesta, donde personal de control encontró a 80 personas. “A través de redes sociales teníamos el dato de que se iba a realizar. A último momento pudimos conseguir la dirección y resultó ser un lugar que ya ha tenido denuncias de los vecinos por la organización de eventos de distinta índole”, precisó Labayrú en diálogo con LT8. “Se demoraron a cinco personas, entre ellas las supuestas organizadoras del evento. La causa sigue en Fiscalía con un proceso legal abierto”, añadió.

La funcionaria destacó que “la idea no es solamente realizar estos procedimientos en el momento que se estén realizando los eventos sino también en hacer todo el trabajo de investigación previo y sobre todo ir sobre sus organizadores”. Y aclaró que no se trata de “reuniones entre amigos”. Subrayó: “No nos olvidemos que además son una actividad comercial. A las personas que fueron a ese lugar se les cobró una entrada. No es que se juntaron varios amigos a festejar un cumpleaños. Rondan la ilegalidad porque es una actividad comercial”.

Sobre la dinámica, explicó: “Se usan mucho las redes sociales para detectar fiestas clandestinas porque últimamente es la modalidad en que se desarrolla todo. Los lugares donde se va a desarrollar las fiestas no se publican en los flyers de las redes sociales. Se dicen a último momento a través de un WhatsApp, allí mandan la dirección o la ubicación. Es todo muy secreto por la ilegalidad. Anticipadamente se les cobra la entrada con distintas modalidades”.

Fuente: La Capital

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